Ir al cine solo

26/11/09



Siempre me ha gustado ir al cine. Hace poco me compré una membresía de las que sirven para entrar a ver cualquier película. No me siento mejor persona por tenerla. Sólo me siento superior cuando llego, muestro mi tarjeta y recibo un boleto para una película que ni si quiera estoy tan convencido de ver.

Ahora en lugar de pasar mis días tristeando puedo ir a ver cualquier película y, si me queda tiempo, puedo ver otra seguida, no hay límite ni nada así. Si me gusta una película puedo regresar y verla otra vez, puedo verla doblada o en su idioma principal. Puedo sentarme hasta adelante o hasta atrás, no hay quien pare el poder de esta tarjeta. Si lo quisiera así, podría entrar tantas veces a una películas y hacerme el freak más freak de la misma, viendo y notando hasta los errores más invisibles. Pero no lo quiero, no todavía.

Es interesante sentir todo este poder, sentir que soy rico y el dinero no es pretexto para no ir al cine. Ahora lo que falta son películas qué ver y tiempo para verlas. Pero bueno, no me siento mal si no hay películas, simplemente escojo la más próxima y entro a verla, así sin prejuicios ni nada. Es sorprendente lo mucho que uno puede disfrutar (u odiar) una película cuando no se tiene nada de conocimiento de la misma.

Hagan el experimento: Vayan al cine y entren a una película de la que no habían escuchado nada. Comienzen a leer la reseña pero no le pongan mucha atención y no la terminen.Todo lo que pase en la película será nuevo para ustedes y no tendrán ningún tipo de prejuicio sobre ella. Puede que la película sea muy mala pero, al menos, estarán atentos. Lo importante es que no se pueden sentir defraudados porque no tenían ningún tipo de expectativas.

Comencé también un experimento que desde hace tiempo quería llevar a cabo pero no lo hacía. Estoy guardando los boletos de las películas que veo y por la parte de atrás le pongo el nombre de la persona con la que asistí. Así podré formar un álbum de recuerdos con los boletos de todas la veces que fui al cine y guardaré el dato de con quién disfruté esa película.

En la semana he ido cuatro veces al cine (hay una promesa de ir una más, si ella me habla) y no me arrepiento de ninguna. La última fui con un amigo, la penúltima me acompañó mi hermano y las primeras dos fui solo. Muchas veces me burlé de mi roomate por ir al cine solo, me daba risa que teniendo novia y tantos amigos fuera solo. Pues ahora me cayó el escupitajo que tiempo atrás había lanzado al cielo. Ir solo no es malo, al contrario, se la pasa uno mejor. Está bien, creo que estoy exagerando.

“No sé por qué la gente no puede ir sola al cine. Uno va a ver la película, no a fortalecer relaciones o hablar de sus problemas”. Ésas fueron las palabras de algún amigo (no recuerdo su nombre) y me sorprendió lo ciertas que eran. Generalmente uno va en grupo al cine y cuando empieza la película uno se olvida de los que le rodean. A veces, lo acepto, es divertido estar haciendo comentarios en el transcurso, pero muchas veces la película no se presta para eso y no queda más que abstraerse de todos los que están a nuestro alrededor. Extrañamente, para conocer mejor a alguien lo invitas al cine. Tremendo error, el cine no sirve ni para hablar ni para conocer a alguien mejor. De nuevo estoy siendo completamente cerrado al respecto, el cine también sirve para eso y mucho.

Este texto ya se está haciendo largo, sólo me queda recomendar la famosa membresía y que vayan al cine mucho. Es muy divertido.

Twitter, Facebook, MSN y otros cánceres de los internetz.

25/11/09


Tal vez la gente se pregunte por mí en el twitter. Tal vez no. Tal vez la gente se pregunte por qué dejé de actualizar tanto mis status en facebook. Tal vez no. Tal vez la gente se pregunte por qué dejé de meterme al msn. Tal vez no.


Algo que sé que la gente se pregunta es, ¿por qué dejé de hacer post? Y no lo hacen porque mis post fueran buenos, malos o pésimos, sino porque siempre lo hacía, siempre estaba aquí posteando y allá comentando. Ahora casi no lo hago y eso me da pena. Me da pena con ustedes y me da pena con mi blog. Aunque, no es tan difícil entender la situación.


Yo tenía una novia y era feliz. Ahora no la tengo y soy feliz, pero no es lo mismo.


Agradezco mucho el ya no tenerla, porque muchísimas cosas que me han pasado últimamente no habrían pasado si ella estuviera conmigo. Agradezco que ella no esté conmigo porque ahora tengo mucho tiempo que desperdicio en cosas sin importancia, como cuando estaba con ella pero solo. Agradezco que ella no esté porque hasta dicen que he bajado de peso, porque ya no me importan muchas cosas que antes me importaban. Le agradezco a ella que me haya dado las adicciones que ahora estoy tratando de dejar.


Mis adicciones en los internetz.


Facebook


Es interesante el poder que ejercen las mujeres sobre los hombres. Yo no quería tener un facebook. Tengo facebook. Recuerdo que ella me insistía mucho que sacara uno, que era padre, que había mil y un cosas qué hacer (y es cierto). Lo saqué (hasta ahora tengo la misma contraseña que le puse cuando estaba con ella porque el facebook no es algo tan importante para mí), casi no lo uso, es cierto. No soy fan de nada ni de nadie, no tengo una granja, no tengo una mascota, no peleo con nadie (o lo que se haga) en mafia wars, no acepto besos, no acepto abrazos... en fin, soy un ausente en ese lugar. Sólo lo uso para ponerme en contacto con mis amigos de la prepa y con algunas otras personas que ahora conozco y, también, para que me pasen las fotos de los distintos lugares en donde he estado.


Lo que más hice alguna vez en facebook fue unirlo con lo que es mi segunda adicción en los internetz y todo mundo me regañaba con eso. Me (les) duró poco el gusto porque pronto separé mi facebook de mi...


Twitter


Es la red social que poco a poco va ganando más seguidores. Pocos la entienden todavía, pero eso no implica que no la usen.


Yo odiaba el twitter, se me hacía una pérdida de tiempo. Todavía considero que es una pérdida de tiempo, pero ya no la odio.Llegué a twitter gracias a que una amiga me insistió mucho en eso. Recuerdo cuando todavía posteaba seguido que la gente me decía y me decía que sacara un twitter. No recuerdo cuándo fue exactamente pero un día me convencieron y saqué mi twitter. Al principio seguramente fui como todos, ponía que no le entendía, ponía que había llegado al twitter, presumía que ya tenía uno, etc, etc, etc.


Luego, no sé en qué momento (en realidad sí sé) me empecé a enamorar de perder mi tiempo en ese lugar. Me rapé porque los twitteros me dijeron. Conocí un buen de gente. Hablé, dije, grité, soñé, participé... Todo lo que uno puede hacer en twitter. Llegué a pensar muchas veces en la famosa frase: “debo twittear esto”. En fin, me había fanatizado mucho de ese lugar.


Que no se malentienda lo que escribo. No odio ni facebook ni twitter. Los dos son lugares para divertirse y conocer gente y funcionan muy bien para eso.


La historia del por qué me enamoré de estar en twitter es tan triste y patética que mejor no la voy a poner, aún tengo un poco de dignidad.


He decidido dejar de twitter un tiempo, no sé cuánto, pero un tiempo.


MSN


Nunca he sido fan del msn. Siempre que entraba era para hablar con alguien en específico, no me gusta entrar y que me moleste medio mundo con sus cosas (no soy para nada popular). Bueno, debo admitir que hay personas con las que sí disfruto que me molesten, que no es molestia cuando es por ellos claro. En fin, como les había dicho, tenía una novia y siempre habría el msn porque tenía la ilusión de encontrarla ahí. Ahora que no tengo novia no me importa tanto abrirlo, si tengo que hablar con alguien busco otra manera, si la única manera es el msn, entonces sí me meto, pero por un breve tiempo.


Creo que el msn nunca volverá a ser lo mismo.


Creo que yo nunca volveré a ser el mismo.


Seguramente hay más cosas que estoy pasando de largo, pero por ahora este texto ya es lo suficientemente largo para que la gente me regañe y no lo lea. }


No lo lean, es mi consejo.Si creen que van a encontrar algo importante entre tanto párrafo, están equivocados. No hay nada interesante en estas palabras.


Me despido con la promesa de volver a escribir algo pronto.




Y así, sin más.

09/11/09

Tengo miedo. Sí, tengo miedo de no volver a escribir, tengo miedo de oxidarme. A veces volteo para atrás y veo mis textos, esos textos que me acompañaron tanto tiempo y me apoyaron en todo lo que hacía. Ahora no puedo ni verlos, hace tanto que no escribo que me siento ajeno a las letras, a las palabras. Supongo que han de sentirse decepcionados y no los culpo, los abandoné. Creí tener el don, que era maravilloso escribiendo, que sólo necesitaba unas cuantas letras para formar una palabra y unas cuantas palabras para formar un texto y así, sin más, tendría una obra de arte. Puras mentiras.


Ahora, solo y triste me pregunto, ¿quién me ayudará? Siempre he sido un cobarde, no lo voy a negar. Siempre he corrido a última hora y así todo ha sido más fácil. No puedo ser responsable de nada, tengo miedo. Tal vez debería regresar a los textos, ellos siempre me han ayudado. Creo que no es mala idea, no pueden estar tan molestos conmigo, ¿o si?

Sí, eso haré. Los leeré y todo será como antes. Llegaré a mi casa, me pondré cómodo, tomaré la cajetilla de cigarros y leeré todos. Uno por uno los iré hojeando. Al principio estaré nervioso pero todo pasará cuando me sienta cómodo con ellos y ellos estén cómodos conmigo. Ya no puedo esperar, mis manos están heladas por la ansiedad y el nerviosismo que me ataca. No las culpo, ellas fueron las principales testigos de mi abandono. Ellas fueron las últimas que los tocaron, las últimas que sintieron la textura rugosa y afilada de las hojas que, si no se tratan con cuidado, puede cortar la piel.

¿Será prudente llegar así, sin más? Digo, es necesario avisar. Entonces tal vez llegue, abra la puerta, me prepare algo de comer y les ofrezca algo. Al terminar, me lavaré las manos para no ofender a mis queridos textos y, entonces sí, comenzaré a leerlos, poco a poco, no quiero parecer desesperado. ¿Me pregunto si debería llevarles un regalo? No es cortés llegar con las manos vacías, eso sólo demostraría una falta de respeto y, a un ser tan culto, no se le debe faltar al respeto.

No, creo que no es buena idea. Mejor llegaré y prenderé la computadora un momento. Cuando me enfade me moveré a la televisión y me quedaré dormido mientras veo cualquier cosa. La verdad no me importa qué o quién esté en la tele, lo único que quiero es volver a mis textos. Qué triste que ya no pueda.